26 jul. 2011

Calma

Navegando iba el capitán de un barco, atravesando el mar en busca de nuevos territorios para su reino, llevaba el su tripulación de fieles marinos que mejor dicho eran amigos de toda la vida, el día era soleado no hacía mucho que zarparon, aun se veía el puerto a lo lejos, pues bien, el plan era llegar en dos semanas al reino vecino, donde se iban a cargar de nuevo provisiones para continuar el viaje hacia tierras desconocidas.

El día era soleado, el mar en calma, había algunas pequeñas nubes blancas en el cielo, el oleaje no era fuerte y el viento soplaba a favor, parecía que era un viaje perfecto, todos hacían su labor, había suficientes provisiones para dos semanas, la moral de la tripulación estaba bien, el capitán solo se preocupaba por mantener bien el curso del barco, a lo lejos el vigía observó una bandera negra con un cráneo que sin dudar se acercaba hacia el barco, el capitán trato de desviarse un poco para evitar el encuentro con los piratas, lo logró pero alguna bala de cañón, alcanzo a golpear la parte donde iban las provisiones, tirando al mar barriles de comida.

Cuando el capitán fue informado de esto, sintió temor, pero parecía tranquilo, no se puede tener miedo en el mar, la noche lo tranquilizó, se pudo guiar mejor gracias a las estrellas, pero observando el cielo una nube de tormenta opacaba los destellos y de repente un trueno llamó la atención de toda la tripulación, todos se quedaron sorprendidos, observando el cielo y rogando porque no fuera tan grande la tormenta, sus plegarias fueron en vano, y el barco terminó en una isla con menos de la mitad de la tripulación y aun menos provisiones, el capitán sabía que estaba perdido, que probablemente nadie se preocupaba por ellos, el conservar la cabeza fría era lo que mejor sabia hacer, pero no podía, era responsable de la muerte de varios marineros que conocía de toda la vida.

Y aunque cada vez son menos los marinos sobrevivientes, el capitán espera que alguien los busque, trata de conservar la calma, y para no demostrar debilidad, con su catalejo cubre sus ojos cada que siente que una lagrima se le escapa, con la voz un poco cortada dice a los sobrevivientes, “Conserven la calma es lo único que les queda”.

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