5 sept. 2011

De nuevo en casa

Iba viendo por la ventana del carro, un árbol, otro árbol, otro árbol, un arbusto, otro árbol, una piedra, otro árbol que conducía a un barranco estaba lloviendo y eso de levantarse a las cinco de la mañana nunca había sido lo mío, me acordaba de cómo me salí de mi cama cuando aun ni el sol se había despertado, no sé cómo fue que logré entrar al baño a ducharme cuando traía mi pijama mata pasiones, me tallé los ojos y después de la ducha tenía menos noticias del sol y lo extrañaba más, mi maleta ya la tenía hecha, subí al carro y avanzó aunque el frio que tenia no era menor al mismo que sentí al abandonar mis cobijas, logré recargarme en el vidrio y dormir otro rato más, qué más da, en un viaje de cuatro horas podía matar una o dos dormido.

Cuando más nos alejábamos más sentía la necesidad de llegar a un lugar fijo pero aunque quisiera regresar el carro iba hacia adelante y no podía darme el lujo de preguntar si nos podíamos volver o por lo menos llegar a un punto donde pudiéramos estirar las piernas, ahora extrañaba el colchón y sé que él me extrañaba también así que por eso no dije nada y me limité a ponerme unos audífonos y escuchar algo de música para matar otra vez el tiempo, pero el gusto me duró dos canciones ya que nos detuvimos a desayunar en un pueblo al lado de la carretera, ahora el sol ya pegaba fuerte además tenerlo frente a mi no era tan grato, ya quería que se volviera a meter pero no me obedecería, así que después de un buen desayuno, otra vez al carro.

Estaba consciente de que la última hora de camino había empezado así que mi desesperación por llegar aumentaba pero el carro no se movía aunque el paisaje alrededor si, llegamos, baje del carro, fui el primero en abrir la puerta, de nuevo en casa, que alivio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario