15 jun. 2011

Martes por la noche de la mañana del Miércoles

A quien corresponda:
EL clima era templado en este momento, en su punto diría yo, meditaba sobre algunas cosas llegando a una conclusión de tantos pensamientos enredados, y creo tener que confesar que hubo muchas veces en las que no pude ver, por lo que no es seguro que ahora lo esté haciendo, y muchas veces no escuché, porque simplemente no es uno de mis fuertes, entonces no prometo nada. El resto de los sentidos son mi deleite, el gusto uno de mis pecados, el olfato una habilidad en entrenamiento y el tacto mi placer. 
Hablando de los sentidos, y adentrándome a los del alma, creados por mi corazón, el cuál no es un órgano, me refiero al corazón que vive en mi cabeza, ese que es metafórico que define lo que soy, de antemano aseguraré que esos sentidos son mi maldición, una dulce maldición que suelo proyectar en letras.(Por maldición entendamos que vomito algunos párrafos de vez en cuando.)
Después de ir buscando una cura o remedio, me informaron sobre un tal Capi, que da asilo a demás parlantes , y pues no tengo la menor idea de que si me rescatarán, si son buenos o malos. A expensas de lo que pase, procuraré permanecer bajo tratamiento o algo, arriesgando algunos fragmentos para el desayuno, lo de menos es morir nuevamente.
P.D: Caso omiso a la loca, les mandan a informar.


Un sincero saludo, desde el otro lado de la pantalla
Cristina Dreamyevich