11 jul. 2011

Tormentas de arena

El mago se paro en medio del escenario cubierto por el telón, el presentador lo anunció, se abrió el telón dejándolo frente al público, iba a hacer una presentación más siempre presentando sus mejores ilusiones al publico que en cada función le aplaudía de pie.

Sumergido en la fama que aquel espectáculo le daba, solo se concentraba en hacer mejores ilusiones para el exigente público que siempre le pedía nuevas, trabajaba presionado tratando de que se le ocurriese algo nuevo y siempre sorprendía con sus habilidades.

Hasta que un día no pudo hacer algo nuevo, su mente estaba seca, e hizo el espectáculo de esa noche con ilusiones viejas, trucos básicos y poco sorprendentes, lo cual hizo que la gente que había pagado por verlo lo abucheara, el dueño del lugar al ver el fracaso del espectáculo de esa noche le dio al mago unas vacaciones para que se relajara y regresara a hacer las ilusiones que lo habían hecho grande.

Así pues el mago decidió realizar una excursión en el desierto, tomó todas las precauciones posibles, llevar suficiente agua y comida, una buena bolsa de dormir, y partió en su auto hacia el desierto, llego a un punto en el que tenía que ir a pie, dejo su auto estacionado afuera de una tienda, tomo su mochila y empezó a caminar, después de un rato una tormenta de arena le tapo la visibilidad y lo desorientó, tomó su brújula para recordar la dirección en la que iba pero la aguja no dejaba de girar, y ya era noche, se dispuso a dormir, saco su bolsa de dormir y se recostó.

A la mañana siguiente fue a buscar agua para quitarse la sed infernal que le provocaba las altas temperaturas, pero su mochila fue saqueada mientras dormía no había nada excepto una camisa que fue desgarrada, trato de fijar su rumbo en dirección hacia su auto pero no lo recordaba, el calor ya estaba empezando a jugar con su mente como él lo hacía en cada una de sus presentaciones, así que deambuló varias horas sin rumbo hasta que vio un oasis, pensó que ahí podría beber algo y tal vez poder comer, le levantó el ánimo y corrió hacia él pero conforme avanzaba el oasis se iba alejando, una vez más su mente lo volvió a engañar, frustrado, se recostó y lloro en la arena expulsando la poco agua que le quedaba en su cuerpo, sabía que iba a morir, tomo un mazo de naipes intento hacer un truco para mantener su mente ocupada, pero el viento le arrebató las cartas.

Durmió y en sueños el desierto le dijo porque lo estaba tratando así, y es que le tenía envidia sus ilusiones no eran simplemente un truco de manos rápidas, el mago tenía algo más, un poder que al mismo desierto intimidaba, así que este le confió al mago algunos trucos, el mago despertó y se dio cuenta de que era la misma fecha que cuando fracasó su presentación estaba en su cama se levantó y practicó todos los trucos que el desierto le había enseñado, esa noche tuvo el mejor espectáculo que había dado en su vida, provocando tormentas de arena y creando espejismos.

Saliendo del espectáculo intentaron asaltarlo, el se resistió y lucho contra el sujeto de negro que lo amenazaba con un arma pero le disparó, desvanecido en el suelo el mago notó que la gabardina negra del que lo asaltó se cayó al suelo, soplo un viento y vio como volaban granos de arena.

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