18 jun. 2011

Antes de iniciar a estar muerto.

"Como la barra parpadeante del procesador de textos, esperando a ser recorrida para aparecer letras, que pronto irán formando palabras y con palabras cualquier texto"


Somos efectivamente el famoso punto que tanto mencionan en geometría analítica, formando nuestra propia linea recta mal hecha, curva, graficando picadas, que quizá tarden en incorporarse en un plano positivo, quizá solo un punto creando las lineas para el retrato de nuestra vida,  o trazando letras. Como sea, en varias perspectivas, es difícil el primer trazo, mover al punto, el inicio.
No recuerdo con exactitud algún inicio, pero recuerdo que al menos son dos clases: cuando tomas la decisión de empezar algo, como la tan pesada tarea de adoptar hábitos, o empezar a usar drogas. Y cuando ni te enteras de haber empezado, un día simplemente naces, te ves con amigos, escuchando música, o cuando te enamoras... y todo lo que deriva, cosas que al menos yo no recuerdo como inicié.
Los inicios son difíciles, y al parecer importantes, porque definirá lo que somos, lo que vamos a hacer o ser, son continuos, y quizá a veces asusten por no tener ni la menor idea de como hacerlo, pero ese impedimento es preferible evitarlo actuando como si supieras, terminas aprendiendo después de todo, en un sentido no cobarde. Los inicios me recuerdan a veces los propósitos de año nuevo, o el famoso borrón y cuenta nueva que representa un metafórico; comenzar de nuevo, todos hemos caído al comenzar a caminar.  
Confieso no saber iniciar esta publicación, pero aquí está fluyendo el final mientras la barra parpadeante me presiona cada que paro. Una vez tomado el atrevimiento se toma carrera, así que disfrutemos la fluidez de nuestro punto origen, que se mueva, que inicie ramificaciones, que se conviertan en historias para contar,  antes de que un día el destino decida que estamos listos para iniciar a estar muertos.