29 jun. 2011

Señor tiempo

Que puntual es el tiempo, siempre ha de llegar a la hora precisa con su traje refinado y su irónica sonrisa aplastada en el vientre de su cara… con esos zapatos puntiagudos como las agujas que enmarcan ese cuerpo asqueroso de imperfección matemática…

Si es muy cierto señor Tiempo ayuda al desorientado y desorganizado a percatarse de cuanto puede serlo, y al preciso que no hay modo de encontrar a alguien más preciso que él …

Alguien más puntual que el señor tiempo.

Señor tiempo recapitula a veces el andar de la razón y retoma las partes que abandonó por descuido en nuestra memoria, “recuerdos” al señor tiempo se le olvida eso y otras tantas cosas; como: ser más sentimental a la hora de vernos sufrir o disfrutar un “algo”, a él le importa un reverendo comino si la agonía ya es mucha o el paraíso en vida se goza poco… Señor tiempo es justo, siempre justo es ese ingrato, justo, justo es cuando no lo pedimos.

Pero él nunca olvida aplicar su desgaste y el tic tac teo de cuanto nos queda por vivir en cuenta regresiva, si quizá también en eso hemos errado, en no conocer el finito de nuestro “tiempo”, y él aprovecha la ignorancia del hombre para hacerle saber que a fin de cuentas nunca supo cuánto puedo haber vivido, y me refiero a esa vicisitud de gozo y desgracia pleno, y también a la cuantificación que nos arroja como escupitajo al rostro.

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