24 jun. 2011

Una carta...

Querida Soledad. Te encontré hoy al caminar, bajo la lluvia mis pasos escuche & un recorrido de sonrisas & miradas yo atravesé, al llegar a casa una bebida caliente & una sonrisa recibí por parte de mi familia así como las noticias relevantes del día, & de pronto caí en el sillón, & pensé en el camino de hoy & es que sentirme sola a pesar de estar rodeada de tantas personas, & mil lagrimas querer derramar a veces me es tan ocasional & quizás pueda extrañar a alguien, o simplemente el saber los errores cometidos & es ahí cuando he hablado conmigo más de una vez, me encuentro debajo de mi almohada con insomnio & un ataque de pensamientos a mi cabeza, mi subconsciente, inconsciente, consciencia… todos hablan al mismo tiempo & no sé callan hasta ser escuchados, confunden a mi ser, & me siento ignorada sin importar cuanta atención otros seres me tengan, ni cuánto me hagan reír, cuando ni con la música me siento cómoda, sólo quiero llorar & salir corriendo buscar otro lugar, & no es que extrañe a alguien o algo, sino la forma en que solía ser mi vida & los cambios que yo le propicie, la manera de sentirte una persona vacía sabiendo lo contrario, ahí te encontré querida soledad, me pregunto cuántos pasillos tengo que recorrer antes de salir de tu laberinto, no quiero perderme apagando los foquitos, querida soledad, quiero & no volverte a encontrar, dime ¿por qué te subestiman?, ¿por qué me he atado a ti?, no sabes el gusto que me propicias al encontrarte & es así como mis logros toman sentido, entro en retroalimentación, aprendo & mi persona es reconocida, sin importar si voy de la mano con alguien, siempre estás ahí, la única que no me abandona, es tan fiel… Te odio al llorar, pero me encuentro al despertar.

PD. Tu aparición siempre marca los cambios en mi vida, espero con ansias el nuevo encuentro.