25 jun. 2011

Una generosa disculpa a tan fiel compañera

“Caminaba en calles grises, platicando para mí, quizá con un poco de tristeza, pues debido al día nublado mi sombra no se hacía presente, me sentía totalmente sin compañía, unos segundos después noté que había ofendido a mi soledad, quien venía acompañándome incluso años atrás varias veces. Moría por poder remediar tremendo insulto… “

Al principio, no creo haber tenido la oportunidad de pasar tiempo suficiente con ella como para presentarme, la vi varias veces en mi niñez, pero justo cuando estaba a punto de dirigirle un saludo, llegaba alguien más a presentarse como mi amigo. La vi varias veces en algunas reuniones familiares, pero la hache de mi hola se quedaba como en esencia muda, antes de poderla saludar, fueron mis primos quienes me quitaban la oportunidad. Tantas veces compartí pequeños momentos silenciosos con ella que ya sabía como era, la podía describir, pero confieso que me daba cierto temor conocerla y me costaba algo trabajo buscar un buen tema de conversación que le pudiera agradar, y en ese lapso llegaba pronta alguna otra compañía que me alejaba de ella.
Años después un impulso llamado adolescencia, me obligó entre cambios extremos de humor a exigirle a gritos su nombre,ella, solo me sonrió de lejos. No entendía su sonrisa así que enfurecí y pedí nuevamente su nombre a modo de berrinche, entonces ella caminó hacia mi, y sin dejar de observarme como siempre lo hacía, se sentó a mi lado a acompañarme. Nuevamente no comprendí aquél acto entonces, pero la calma que me trajo su presencia me ayudó a desahogar llanto, entonces instantáneamente me abrazó con delicadeza y transmitiéndome tanta comprensión que desde entonces supe que sería mi mejor compañera en la vida.
Aunque siempre se ha rehusado a contarme de ella, (a decir verdad nunca he escuchado su voz), siempre ha sido tan fiel, agradable y comprensiva hasta ahora mi compañera, nada celosa de las amistades que me acompañan durante el día,  que quisiera disculparme por todos los momentos tristes que le he dedicado, por las veces que me he declarado totalmente sola aún en su presencia. Por eso, esta noche en su honor y presencia, quisiera escribir para ella, agradecerle que nunca se haya ido y prometer dedicarle momentos de su talla, dignos de la vida que me ha dedicado. Hoy sincera disculpa y firme agradecimiento a mi soledad, eterna compañera. 

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