2 jul. 2011

El corazón es mi reloj

"El pesado sonido que producen las manecillas al moverse, el sonido del tiempo. Sonido de recuerdos, sonido de vida cuando lo marca el corazón en cada palpitar"


El tiempo aumenta varios kilos cuando quisiéramos que se fuera rápido, se vuelve tan gordo cuando esperas por el, tan poco ágil. Y para burlarse de nosotros encoje hasta el tamaño de un parpadeo y va desapareciéndose en pasado cuando quisiéramos retenerlo, se va sin importarle nuestras súplicas. Es como el amor que jamás nos va a corresponder, que nos mueve a expensas de que dependemos de él, nos tiene a sus pies.
Irónicamente lo invertimos en recordar, memorando el pasado disfrutando de buenos recuerdos y sanando los malos con el mismo tiempo. Lo invertimos en tratar de descubrir que nos puede preparar después, o quizá en extrañar, con su lento pasar cuando nos rodean largas distancias de quienes amamos, y a sabiendas de lo caro que cobra en vejez, nos atrevemos sin miedo a  regalarlo, dedicarlo a un amor o a veces a ojos de otros a mal invertirlo. Yo no me arrepiento de su paso, no soy de las personas que quisiera hacerlo regresar, pues he ganado buenos momentos, experiencias y lecciones a su paso. No me da miedo invertirlo en escribir ahora, ni me preocupa los minutos de vejez que tenga al finalizar, mientras escribo alguien nace, alguien besa, alguien muere, alguien llora alguien ríe, alguien es universitario, alguien deja la escuela, alguien pierde un empleo, alguien encuentra dinero, alguien aprende a caminar, o alguien se cae, pero todos ganamos, pues al final llega nuestro esperado paquete de sabiduría, del cuál a su debido momento sentiremos satisfacción, y lo único que le podremos reclama al final, es que lo breve que en realidad es el tiempo. Por eso prefiero dejar de idealizar al tiempo con un tic tac y un reloj, prefiero idealizarlo con el palpitar de un corazón, que representa la vida que hay alrededor  de él.



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