7 ago. 2011

Olor de libro viejo

Vagar en la calle de Regina, un gusto adquirido diria, he paseado por el infamundo cientos de veces y conozco al mercader tan bien que podria trabajar ordenando libros.

Pero haciendo memoria, logro recordar que mi gusto por leer inicio con tres antologias Perrault, Grimm y Andersen, los tres libros llenos de dibujos, cuentos sobre un soldado de plomo, un viejo con curnos de chivo, una muñeca d porcelana, personas que se quitan los pies para estar quietas y demas fantasias.

Incluso un dragon dormido que estaba dibujado en alguna de esas portadas, era magico, entonces todo se limitaba a lo que los grandes me dijeran que existia, si le tenia miedo al coco, al tlacuache y demas monstruos para hacer que me durmiera temprano.

En la misma calle de regina olvidado entre gruesos volumenes de historia, y apilado en las ofertas de Cinco pesos, encontro mi madre un cuento infantil socialista, un cuento de astronautas y un becerrete pajoso de costado resinoso,

¿Los titulos? solo olvide el del becerrete, los otros dos eran Melquis de Quivalchis y su firme palabra o al menos asi lo leia mi madre, hablaba de burgueses que se comian a los niños y los dibujos eran de  enormes personas con nariz de cerdo, dientes afilados y embutidos en trajes.

El segundo era, es no se si exista en algun lugar, "La Hormiga y el Cosmonauta" y contaba la historia de la tierra, ahora puedo decir que fue ese libro el que me hizo creer por siglos que la gente antes volaba en vez de caminar y que la tierra usaba una camisa invisible y que alguna vez estuvo forrada con vidrio.

Incluso el tercero del que no recuerdo nada mas que algo de un becerro y resina, fueron capaces de hacerme creer que en algun lugar de la tierra todo eso existia.

La sensacion que da leer un libro, no se, es mi imaginacion la que habla o la que me impulsa a decir que tal vez lo mismo que le sucedia a Arcadio Buendia al oir a los gitanos hablar de las maravillas del mundo fuera de Macondo, o lo que impulso a Cristobal Colon a ir mas alla de lo conocido, ese aire de que aun hay cosas por descubrir, ese aire de que todo es posible alla en algun rincon olvidado de una libreria esperando a ser hojeado y embriagarte con ese olor a libro viejo.

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